El gobierno de López impulsó un nuevo aumento de cupos en la educación superior, y en la Universidad para el primer semestre de 1975 se duplicaron los admitidos. Pero, cuando muchos estudiantes poco talentosos empezaron a perder cursos, le echaron la culpa al método y al entorno universitario. En cada semestre hubo conflictos y se formó un movimiento estudiantil contra la academia que rebajó la Calidad de la educación. Esto se prolongó hasta 1985, con algunos períodos de normalidad; por ello, entre 1974 y 1985 sólo se hicieron unos 12 semestres académicos en la Facultad de Ingeniería. En esa época era común que los estudiantes exigieran repetir exámenes, y algunos profesores de la Facultad protestaban ante decisiones de la administración con las que se les limitaba la autonomía y la libertad de cátedra.
Semestre tras semestre los estudiantes hacían paros para pedir un semestre especial, en el que no se les aplicaran las normas académicas, y el origen, núcleo y orientación política de todos los reclamos era la Facultad, que tenía la mayor población estudiantil. Esto concluyó en 1985, cuando el profesorado de la Universidad en carta dirigida al Consejo Superior, suscrita por más de 500 firmas, pidió no aprobar un nuevo semestre especial. El Consejo aceptó la petición y dispuso que se aplicasen plenamente las normas académicas; en consecuencia, salieron muchos estudiantes por bajo rendimiento académico.
Al fin de ese año fue nombrado Gildardo Hernández como decano. Él ya estaba jubilado y llegó en actitud conciliadora para propiciar la unificación de los profesores alrededor del trabajo académico y de la elaboración de un Plan de Desarrollo. Con la administración de Hernández se inició la recuperación académica de la Facultad, proceso que todavía continúa y que se incrementó, especialmente, desde 1990.
Al decano Hernández le recibió el cargo Carlos Jaime Noreña, quien concluyó la etapa de diagnóstico del Plan y la de conclusiones, y efectuó la reforma curricular en todas las carreras de la Facultad. Después de Carlos Jaime Noreña fue decano Abelardo Parra, a éste le siguió John Miller y luego Gabriel Darío Restrepo, quien tenía larga experiencia en la administración universitaria.
El decano Restrepo dirigió la Facultad durante cuatro años, inició la ejecución del Plan de Desarrollo, obtuvo la aprobación de la reforma administrativa y logró que las iniciativas de ese Plan, y la cultura de la planeación estratégica que en ella se había logrado, fueran asumidas por la Universidad y que la planeación se convirtiese en un principio del Estatuto General de la misma. En la década de 1990, parte de las iniciativas que la Facultad adoptó en su Plan de Desarrollo no se ejecutaron directamente en ella, sino que la Universidad las tomó como propias y las desarrolló para toda la Institución.
Desde 1993, durante las administraciones de los decanos Restrepo y Asdrúbal Valencia, su sucesor, se efectuaron cambios importantes en la dotación de los laboratorios de la Facultad, que se modernizó, contando para la inversión con recursos del Departamento de Antioquia, de la Estampilla y también de instituciones del Gobierno Nacional, como el Fondo para el Desarrollo de la Educación Superior.
Con el paso de los años hubo avances paulatinos que implican un cambio radical en el ambiente. Es el caso de la dotación de computadoras personales. En 1986 no había una sola y ahora se cuenta con centenares de ellas; ya son parte del paisaje y en cada oficina hay por lo menos una. Hay laboratorios que funcionan sobre la base de computadoras, mediante simulación; esta tecnología cambió el uso y los objetivos de algunos cursos de laboratorio y ha influido en la forma de enseñar la ingeniería.
Otro importante avance es la creación de posgrados. A principios de la década de 1990 sólo existía la maestría de Ingeniería Ambiental; luego se crearon especializaciones en Ingeniería Industrial y en Electrónica, y se apoyó la creación de la maestría y el doctorado en Ciencias Químicas. A fines de la década se creó la maestría en Ingeniería, que, en la actualidad, tiene énfasis en Ingeniería Ambiental, en Ingeniería de Materiales y en Ingeniería Química; están a punto de solicitar presencia los énfasis en Energía y en Ingeniería Electrónica y Sistemas.
Otro desarrollo paulatino fue el de la investigación, la que gira alrededor de los grupos de excelencia, como el de Corrosión y Protección, los de Catálisis, el de Investigación en Gestión y Modelación Ambiental, el de Ingeniería y Gestión Ambiental, el de Investigaciones Piro metalúrgicas y de Materiales, el de Ciencia y Tecnología del Gas y Uso Racional de la Energía, Manejo Eficiente de la Energía Eléctrica, Energía Alternativa, la Corporación de Ciencia y Tecnología Biomédica, el de Microelectrónica y el de Meca trónica.
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